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GrayFox

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  • Birthday 01/14/1987

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    Male
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    S/C De Tenerife
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    G.O.E Grupo de Operaciones Especiales

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  1. For those of us who have been playing this game for years, we deserve not to take away the experience
  2. It would be good if they took naval action 2 to be able to improve the combat in boarding,assasin creed style, to be able to use the cannons of the forts, battles in earth, exploration in islands, marines dressed in military uniforms of each country.
  3. Yo ya no digo nada más,veniros a España que ahora hay unión,estuvimos casi todos los clanes en el ts organizandonos todos,para el futuro de la nación y como funcionar
  4. Cierto,estan viniendo y siempre hacen lo mismo
  5. Y tu quien eres pepepotamo para meterte en lo que pasó ayer con despe, yo creo que ni te nombro en ningún sitio, así que respeta un poco, que mejor no hablemos de ti, quien eres y tu paso por naval action. Y cuando estaba de pirata bajé pocas veces a la habana, bajaba buscándote atí precisamente, pero nunca te vi, bueno una sí, pero nunca vas solo, necesitas de gente que te ayude.
  6. Entraste en batalla entré yo a ayudarte, esperaste hasta el momento que ya estaba justo detrás de ti y el, él dijo lo de 1 vs 1 tu cogiste y te apartaste, te dije no te marches que este pirata vino antes con otro más metiendo a gente sola, tú contestaste No, si eso es compañerismo ya me dirás, pero bueno al final hundí al pirata, y tú te marchaste. Te conocemos y lo hiciste adrede,que no me chupo el dedo. Luego tus amenazas de que nos tarjeteas, tu seguro que solo no xq necesitas a Mistral Elio, pero bueno no pasa nada aquí estaremos impacientes de librar batallas contra ti.
  7. El que se queja de que no juegan con x personas, ese mismo es una persona que se esconde, que cuando vienen a pegarnos diariamente él se esconde, diciendo que se fue a patrol o callándose, luego espera a que te hundan y se ríe por el nacional, o peor tratando mal a la gente e insultando y chillándole, faltándole al respeto, o peor entras a ayudarlo a una batalla y se larga dejándote solo, y por lo que me dijeron gente de la facción española no es la primera vez que deja a alguien tirado en batalla, se escondió detrás de un español, reparó y luego se largó
  8. Muy bien Mistral elio,saca tutoriales para que la gente aprenda,palos,dar marcha atrás con el barco,giros perfectos etc
  9. A ver si los del Naval hacen más barcos de linea,sobre todos primeras
  10. Cuando más radio, está muerta la radio, nos gusta oírte Alatriste
  11. Los que estabamos hace unos días en piratas,estamos volviendo a España a la espera del wipe,tenemos que unirnos todos de nuevo.
  12. Ok,si otro dia que pase por el museo de Almeyda puedo sacar mejores fotos
  13. Fue construido en Guarnizo en 1766 por asiento firmado con Manuel de Zubiría y proyecto de Francisco Gautier. Su construcción se produce junto a la de otros cinco de similares características: San Pascual, San Francisco de Asís, San Lorenzo, San Agustín y Santo Domingo. En 1768 se solicitan los modelos de navíos hechos por Eduardo Briant para ver la diferencia que hay con el "San Juan Nepomuceno" construido en Guarnizo por Francisco Gautier. Bajo el mando de Don José de Mazarredo se hacen pruebas comparativas entre los navíos San Ildefonso y San Juan Nepomuceno y fragatas Santa Casilda y Santa Brígida, siendo los buques construídos por Romero Landa de mejores caracteristicas. Aun así el "San Juan" era un magnífico velero, siendo utilizado habitualmente como buque de observación o caza de escuadra. Gobernaba bien de todos modos, era muy descansado a la cabezada y balances, no trabajaba por sus palos y jarcias. Su mayor andar a popa fueron seis millas con viento fresco, los juanetes, trinquete, gavia y sobremesana largos, con el velacho cargado. Desde su incorporación a la armada quedó asignado a la escuadra destinada en Ferrol. En 1767, junto al San Genaro, escolta a los barcos que llevaban a jesuitas desterrados a los Estados pontificios. En 1779, junto al Dichoso y cinco mercantes, transporta desde Ferrol al regimiento de Navarra. En junio de 1779 recibe la misión de navegar en conserva de las fragatas Santa Marta y Santa Matilde para hostilizar las fuerzas británicas y proteger el tráfico mercante. Siguiendo en La Habana de apostadero el 9 de noviembre de 1781 con la insignia del jefe de escuadra Juan Tomaseo, en conserva de los navíos Magnánimo, San Gabriel y San Ramón y el Bergantín, casualidades también llamado San Juan Nepomuceno (alias Renombrado) cruzan sobre las costas francesas de la Isla Española. Tras hacer escala en Puerto Rico el 14 de diciembre el San Juan y el bergantín capturan la fragata corsario inglesa "Clyde" de 22 cañones de a 8 y 2 obuses de a 16 con 150 hombres de dotación, así como represaron otra fragata norteamericana de 20 cañones. El 16 entran en Guarico volviendo a salir la división el 24 convoyando ocho mercantes hacia La Habana. Nada más llegar parten de nuevo a la Isla Española. En 1781 es el buque insignia de José Solano de la escuadra de La Habana, de donde partieron a la conquista de Pensacola. Tras Pensacola, el San Juan se encuentra constantemente navegando por el Caribe, escoltando convoyes norteamericanos, franceses y españoles, una de las veces, en 1782, apresa la fragata británica "London" navegando de la Habana al Guarico francés. Regresa a Cádiz tras la guerra, el 9 de septiembre de 1783. En 1784-85 acompaña al San Ildefonso en sus viajes de pruebas de comparación de los distintos sistemas de construcción, observándose que el nuevo San Ildefonso es todavía más velero y de mejor maniobra que el San Juan. En 1785 convoya dos lanchas cañoneras a Cartagena. En 1786 es el primer navío español en suprimir las cajas de banderas en los buques y sustituirlas con pequeños camarotes en las toldillas. El 1 de abril de 1793, y bajo el mando del Capitán de navío don José de Escaño, se incorpora a la escuadra de Francisco de Borja, destinada a operar en el Mediterráneo, a causa de la guerra contra los revolucinarios franceses. Participa en la toma de las islas de San Pedro y San Antioco. Regresando a Cartagena posteriormente para incorporarse a la escuadra de Lángara. Participa en el desembarco, ocupación y posterior evacuación de la plaza de Tolón, junto con la escuadra británica de Hood. En esa ocasión el 23 de septiembre de 1793 contestaron al fuego de los enemigos los navíos españoles San Juan, San Ildefonso y el británico St. George, una flotante con cuatro cañones y la fragata francesa realista La Efigénie, armada en bombarda con dos morteros. Destruyendo la batería republicana de la Viña. El San Juan, que era el objetivo principal del enemigo, recibió algunos impactos desde las seis de la mañana hasta las cinco y media de la tarde, en que terminó la acción, efectuando, por su parte, 1.695 disparos. Posteriormente realiza numerosas comisiones entrando el 31 de diciembre en Cartagena con refugiados franceses, tras la forzada evacuación de la plaza francesa. El 1 de abril de 1794 junto a 4 navíos, 3 fragatas y 3 bergantines, transporta de Liorna a España al infante don Luis, Príncipe heredero de Parma, regresando a su base de Cartagena el 11 de mayo. En 1796 junto con el San Ildefonso entran en Cádiz provenientes de Barcelona, conduciendo artillería y municiones. En abril de 1796 se hacen pruebas del uso del cañón en las lanchas del navío San Juan Nepomuceno y la fragata Pomona, según propuesta de Don Francisco de Moyúa. En 1797 se integró en la escuadra del Almirante José de Córdoba, que libró el combate de San Vicente, pero no participó en la acción. Su comandante Antonio Bunzo que por su actuación en el combate de San Vicente es suspendido durante dos años. Estuvo en Brest con la escuadra de Mazarredo (1799-1802). En 1799, mandado por Fco. Vázquez Mondragón se incorpora a la escuadra de Mazarredo. Viaje a Brest y bloqueo hasta 1802 en que regresa a Ferrol junto al Mejicano. Bajo el mando del capitán de navío D. Cosme Damián Churruca (desde 1803 a 1805) tuvo, por Real Orden, un permiso especial del Almirantazgo para armarlo y prepararlo a su conveniencia, pero no pudo hacerlo con entera satisfacción debido a envidias y dejadez de los mandos del Arsenal, el propio Churruca se lamentaba de esto a un amigo: "... va a quedar no solamente muy lejos de tal estado [de bien preparado], sino peor que algunos otros de la escuadra, pues la real orden ha hecho que sea yo la 'bete noire' para los que mandan el arsenal y la baliza". Estos cambios se referían principalmente a una mejor distribución del lastre o artillar sólo con obúses el alcázar y toldilla (quitando los cañones de a 8 libras de poco poder artillero y sustituyéndolos por obúses de a 36 libras, ampliando así su número a los ya instalados). Pero al final el lastre fue el que creyeron conveniente en el Arsenal y no se sustituyeron los cañones por obúses. Al menos consiguió el embono del casco, ya que tumbaba bastante, mejorando la navegación y más resistente al fuego enemigo ("En septiembre último fue embonado por su poco aguante; este embono empieza a 40 pulgadas por debajo de la flotación, donde tiene 6 pulgadas de espesor por banda, que siguen por todo el fuerte"). El "San Juan" era un navío muy velero, y en consecuencia utilizado habitualmente como navío de observación. Dos meses antes de Trafalgar Churruca decía de él: "La campaña no ha sido lo bastante larga para juzgar si el navío mejoraría en propiedades con otro calado distinto al que salió de el Ferrol, pero se ha notado que es uno de los más veleros de la escuadra en todas posiciones, no siendo el viento muy flojo, que rinde mucho y con extrema facilidad y gran propensión a orzar. Parece pues que mejoraría notablemente con un pequeño embono que aumentase la estabilidad". En agosto de 1805 y bajo pretexto de unas medidas disciplinarias contra varios infantes de marina que abandonaron su puesto en combate para robar unos ranchos, una treintena de infantes de marina de las compañías 5ª del 2º y 6ª del 12º de los batallones de Marina que guarnecían el “San Juan” se amotinan, pero la decidida actuación de Churruca y, sobre todo, de su segundo D. Francisco de Moyúa frustran el motín. Churruca intercede por estos hombres ante Gravina para evitar su ejecución, tal y como mandaban las Ordenanzas en casos de amotinamiento, ya que no hubo derramamiento de sangre y fue sofocado sin violencia. La pena capital es conmutada por la de 8 años de cárcel. A finales de agosto de 1805, la flota combinada franco española llega a Cádiz tras su periplo por las Antillas. En la llegada espantan la pequeña escuadra de bloqueo británica de cuatro navíos y varias fragatas. Debido a que el navío de Churruca pertenecía a la escuadra ligera de caza, junto con otros dos navíos franceses, se hallaba en constante movimiento, de un lado a otro de la escuadra, siendo posteriormente felicitado por sus esfuerzos por sus superiores. El "San Juan" de Churruca, divisa una fragata de guerra y la persigue con la seguridad de haberla podido apresar antes del atardecer, pero Villeneuve, que no había visto la persecución no quería alejarse de Cádiz y dio la señal de unión de la flota. Churruca se desentendió de la orden al ser esta general y tener la seguridad de apresar la fragata. Pero Gravina desde su navío izó la señal particular del "San Juan", con lo que tuvo que abandonar la caza. Al día siguiente pudo apresar otra fragata de guerra inglesa, pero la fragata francesa que lo acompañaba no hizo caso de las señales del navío español. Al anochecer, al descubrir dos navíos enemigos que maniobraban hacia el "San Juan" este se tuvo que retirar con el consiguiente disgusto de Churruca hacia la fragata francesa. Al mando del Brigadier D. Cosme Damián Churruca participó en la Batalla de Trafalgar donde tras heroica lucha y muerto su capitán y con gran parte de la tripulación diezmada es apresado y llevado a Gibraltar, donde sería utilizado como recepción de autoridades con su original nombre HMS San Juan. El estado del San Juan tras el combate fue el siguiente, según su primer piloto José Cabeza: "Siete balazos a nivel del mar, sólo uno pasó el costado por la enfermería de combate; ésta tan llena de ellos que quedó absolutamente inservible. El no haber pasado los otros seis se le debe al embono, el cual evitó que el navío se hubiera sumergido en medio de la acción, de que resultó la caña de la cuarta ancla tronchada. En artillería: Dos cañones desmontados en la primera batería, otros dos en la segunda, tres desbocados y también desmontados, uno sin un cascabel y otro con un balazo en el primer cuerpo que se introdujo en el centro de tres a cuatro pulgadas. En el castillo un obús y un cañón desmontados; en el alcázar, dos obúses desmontados, uno sin media faja y otro dos balazos en el primer cuerpo, y en la toldilla un obús sin lámpara y trastornado por haberse encontrado la bala enemiga con la granada al tiempo de salir del obús. Todos estos cañones y obúses desmontados se quedaron el que menos sin sus muñones. En arboladura: Las trincas del bauprés hechas pedazos como toda su cabullería. El palo de trinquete sin masteleros y media cofa con tres balazos de parte a parte, con sólo su verga y media vela acribillada. El palo mayor y mesana secos enteramente. La verga de aquel sobre las bordas con el tercio a babor menos, y dos balazos más con siete obenques los más faltos de cordones, como el del trinquete y mesana, éste sin media cofa con dos balazos, y el mayor con tres, el uno de parte a parte, y tres cadenas de la mesa de guarnicion menos.../... De ciento a ciento y veinte muertos, y entre ciento setenta y cinco heridos, de estos los veintiocho mortalmente heridos. No se pone número fijo de muertos porque se echaron algunos al agua al concluir la acción, y porque se pasaron varios a nado al navío Dreadnought a causa de haberse extendido la voz de que el navío estaba incendiado, no sin fundamento, por haber volado un cartucho en la primera batería del calibre de 36 después del combate. Como una hora antes de morir el Comandante dijo que quedaba satisfecho de todos los oficiales y gente de su guarnición y tripulación". En 1818 el navío es vendido y desguazado.
  14. Bautizado con este nombre en honor del Rey Felipe V, se considera el primer navío español de tres puentes. Fue construido en Guarnizo en 1732, a partir de planos atribuidos a Ciprián Autrán, aunque el sistema y las proporciones eran de Antonio de Gaztañeta. Al parecer, desplazaba 1.965 toneladas y su artillería totalizaba 114 cañones, con el siguiente reparto teórico: 30 de a 36 libras, 32 de a 24, 30 de a 12 y 22 de a 8, aunque en realidad nunca montó cañones superiores a 24 libras. Nada más entrar en servicio se dirigió a Barcelona, desde donde, en conserva de los navíos Santa Teresa y Galicia, siguió a Nápoles escoltando un convoy con tropas españolas de artillería e infantería que pasaron a Italia para sostener a nuestro futuro Rey Carlos III en el trono de Dos Sicilias durante los comienzos de su reinado (1733-1734). Destinado al Departamento de Cádiz, se convirtió en insignia del jefe de escuadra D. Juan José Navarro. Declarada la guerra entre España y Gran Bretaña el 23 de octubre de 1739, el gobierno español dispuso la reunión de las escuadras de El Ferrol y Cádiz, con objeto de que pasasen al Mediterráneo y así apoyar las pretensiones de recuperar los antiguos dominios en Italia y formar un trono para el Infante D. Felipe. Como Ferrol se encontraba bloqueado por la escuadra británica de Norris, Navarro salió de Cádiz el 6 de mayo de 1741 y regresó el 12 de junio siguiente, una vez verificada la unión de las escuadras. En esta comisión no participó el Real que se encontraba en período de alistamiento. Navarro embarcó en este navío el 5 de noviembre de 1741 y diez días después salió a la mar desde Cádiz con una escuadra heterogénea formada por seis navíos y nueve mercantes de la Carrera de las Indias armados en guerra, para dirigirse a Barcelona y proteger el tránsito de un convoy con tropas de refuerzo al ejército español en Italia. Burlado el bloqueo inglés, atravesó el Estrecho con mucho retraso ante la persistencia de los vientos de Levante. Cuando se encontraba amenazada la escuadra española por la inglesa del almirante Haddock a la altura de Cartagena, el día 20 de diciembre salió oportunamente de este puerto la francesa de 13 navíos que, al mando del general Mr. De Court de la Bruyére, tenía orden de proteger a la de Navarro, aunque, paradójicamente, Francia no estaba en guerra con Inglaterra. Unidas ambas fuerzas, la escuadra combinada continuó su travesía hacia Barcelona seguida a distancia por Haddock. La noche del día 22 de diciembre, cuando habían remontado la isla de Ibiza, saltó un temporal del norte que les obligó a arribar hacia la costa peninsular buscando el resguardo del cabo de San Antonio. A las 8, de dos cabezadas que dio el navío «Real Felipe» —dice Navarro en su parte de campaña— llevando la gavia casi arriada y con rizos, vino abajo el mastelero mayor. Subí al alcázar y al mastelero (del trinquete) le había sucedido lo mismo que al otro que antes se había rendido: secos de tanto tiempo de estar en la Carraca, no era de servicio. El día siguiente desarboló la fragata Fama por el mismo motivo y toda la escuadra tuvo que arribar para proteger a los buques averiados, pues se aproximaba la inglesa de Haddock. Sin otros incidentes, llegaron a Barcelona el 4 de enero de 1742. Embarcadas las tropas, el día 14 siguiente salió Navarro con un convoy de 52 buques, dirigiéndose a Toscana. Pero el día 19 un temporal desatado, muy propio de la época del año y del golfo de León, dispersó el convoy, produjo vías de agua en el Real Felipe difícilmente controlables y, finalmente, le obligó a arribar a las islas Hyeres. El capitán de navío Nicolás Geraldino —según el parte de Navarro— despreciaba las propiedades del navío con decirme no valía nada los días antecedentes, y todos me decían que era preciso dejarlo en Tolón, pues no podría aguantar un combate ni un temporal... Reunido el consejo de oficiales en el que se expresaron serias dudas sobre las condiciones del Real Felipe, prevaleció la opinión de Navarro y la escuadra abandonó las Hyeres el día 27 de enero. Cambió el puerto de desembarco de la tropa por el de Génova y, una vez cumplimentada su misión, emprendió el regreso el día 13 de febrero. Dispersada la escuadra de nuevo el día 4 por otro temporal a la altura de las costas de Provenza, tuvo que dirigirse al fondeadero de Hyeres con varios navíos desarbolados y con pérdida de gente. Ante el mal cariz de la situación, Navarro no tuvo más solución que seguir el consejo del general De Court y dirigirse a la rada de Tolón, en cuyo puerto dieron fondo ambas escuadras el día 24 de febrero de 1742. Esta campaña, en lo que respecta al Real Felipe, había puesto en evidencia que el navío no contaba con la confianza de su comandante y oficiales, que su alistamiento en Cádiz había dejado mucho que desear, que con vientos bonancibles era el buque más velero de la escuadra y, por último, que con temporal sufría su obra viva tal quebranto que hacía agua por sus costuras en cantidad superior a lo normal. Todo ello prueba que el sistema de construcción de Gaztañeta producía navíos de buen diseño, pero fabricados con técnicas rudimentarias que reducían su vida activa y su capacidad de aguante a los malos tiempos. La escuadra combinada permaneció cerca de dos años en el puerto de Tolón, bloqueada por la del almirante Thomas Mathews, que había sucedido a Haddock en el mando de la flota británica en el Mediterráneo. Este tiempo fue empleado por Navarro en adiestrar a las dotaciones y procurar alistar los navíos, aun a pesar de los escasos recursos que llegaban desde España. Decidida la salida a la mar para romper el bloqueo y atacar a la escuadra inglesa, la hispano-francesa abandonó su fondeadero el día 19 de febrero de 1744, al mismo tiempo que lo hacía el enemigo desde su estación de Hyeres. En la amanecida del día 22 se encontraban ambas escuadras navegando hacia el sur con viento bonacible del NE en dos largas líneas de fila; la inglesa de 32 navíos a barlovento y la aliada de 17 franceses y 12 españoles a sotavento, ligeramente avanzada sobre sus oponentes. A mediodía, los nueve navíos que componían el centro británico con el Namur, insignia, a la cabeza, arribaron simultáneamente sobre los cinco españoles más avanzados de la retaguardia aliada (compuesta únicamente por españoles), con objeto de separarlos de la vanguardia francesa. Estando el enemigo a tiro de fusil de nuestrá escuadra —dice Vargas Ponce— rompió el fuego el almirante Mathews, cargando sobre el «Real Felipe» con su navío el «Namur», el «Marlborough» el «Norfolk», todos de tres puentes, y dos de setenta cañones..., y con este motivo se empeñó un combate desigual, pero muy sostenido por una y otra parte... El vivísimo fuego que hacían los cinco navíos produjeron desde el principio grandes averías en el Real Felipe, quedando enteramente desmantelado durante la acción, sin vela alguna, cabullería, ni vergas mayores, herido mortalmente su comandante Geraldino, herido también Navarro y con muchas bajas en la dotación. Sin embargo, apoyado por el Hércules, causó tanto o más daño al enemigo; el Marlborough, que era el matalote de popa de Mathews, quedó desarbolado de los palos mayor y mesana, perdió la vida su comandante George Cornwall con 53 oficiales y dotación y tuvo 90 heridos; el Namur, insignia de Mathews, quedó sin el mastelero de juanete mayor y rendido el bauprés, muerto su comandante John Russel y 12 hombres, también con muchos heridos. Vista la resistencia del Real Felipe y de los navíos españoles que lo apoya ban, ordenó Mathews a los suyos separarse de la línea de fuego a las cuatro y media de la tarde, con objeto de dar un respiro a las dotaciones y reparar provisionalmente los descalabros sufridos. Esta circunstancia fue aprovechada por los ingleses para que una fragata tomase a remolque el navío Marlborough y lo condujese a Mahón completamente deshecho. Concluido el primer ataque —dice Vargas Ponce basado en el parte de campaña de Navarro— volvió a las cinco de la tarde el almirante Mathews reparados los daños de su maniobra, y otros dos navíos de a setenta, convo yando al brulote «Anne Galley» con intención de incendiar al «Real Felipe» que se hallaba sin vela alguna, ni vergas mayores y enteramente desmantelado. El navío Brillante llegó a tiempo de batir el brulote con cincuenta cañonazos, y de situarse por la popa del Real, defendiéndole del grupo de enemigos que no atreviéndose a presentarle el costado, ni pudiéndose él gobernar, tra taban de atacarle o abordarle por esta parte indefensa. En circunstancias tan apuradas como las de tener muy inmediato al brulote todo ardiendo, echó su falúa al agua el Real Felipe de orden del ya herido por segunda vez y retirado general, dotándola con oficiales y gente de extraordinario valor. Los cuales con el mayor denuedo abordaron y atravesaron el brulote, despreciando su fuego y el de los tres navíos que lo conservaban. En esta disposición ya pudo el Real Felipe dispararle algunos cañonazos por las portas de popa, y logró al último tiro útil que le quedaba echar a pique el brulote, pereciendo en él su oficialidad y tripulación, al tiempo que incen diados ya todos sus fuegos distaba como medio tiro de pistola del navío, donde metió algunos artificios, que tuvo la fortuna de apagar. Continuó el combate por espacio de una hora entre los navíos españoles Alcón, San Fernando, Brillante, Santa Isabel y Soberbio que apoyaban al Real por una parte, y por otra, los siete navíos ingleses del centro de Mathews, empeñados en acabar con la insignia de Navarro. Vista la inutilidad de sus esfuerzos a causa del vivo fuego español y al observar que la escuadra de vanguardia francesa de De Court se aproximaba en buen orden, el almirante inglés hizo la señal de retirada a las seis y media y, aprovechando el crepúsculo, abandonó el lugar del combate. A causa del estado lamentable del Real Felipe, el navío Santa Isabel lo tomó a remolque y en conserva de la escuadra francesa —que socorrió al insignia de Navarro con 80 hombres de maestranza y marinería— y de los restantes navíos españoles, arrumbaron hacia Rosas, punto de reunión prefijado, navegando siempre a la vista del enemigo, que en ocasiones se acercó, pero sin llegar a incomodar a los aliados. A las 11 de la noche del día 24 falleció el capitán de navío D. Nicolás Geraldino, comandante del Real Felipe, a consecuencia de las heridas recibidas en la frente durante el combate. Su comportamiento fue alabado por Navarro en el parte de campaña, pues aun herido de muerte no permitió fuese retirado del alcázar. El día 25 de febrero, cuando se encontraba la escuadra española a unas 35 millas de Barcelona, el fuerte viento del NE obligó a Navarro a dirigirse a Cartagena, donde fondearon el 9 de marzo de 1744, no sin antes haber apresado una fragata mercante inglesa durante la travesía. El Real Felipe salió de Tolón con 110 cañones montados —tenía portas para 114—y una dotación de 1.250 hombres. Resultó acribillado de balazos su costado y arboladura, inutilizado su velamen, cortadas sus jarcias y cabos de labor y desmantelado enteramente. En el combate murieron su comandante, como queda dicho, 2 oficiales y 45 hombres de la dotación; fueron heridos, el general Juan José Navarro, 5 oficiales y 233 individuos de los que 79 lo fueron gravemente, la mayoría, con pérdidas de extremidades, murieron posteriormente. Aunque el Estado de la Armada Real de España en el año 1746 lo considera pronto a hacer una campaña, lo cierto es que, según Vargas Ponce, el Real Felipe no fue posible habilitarlo, ni quedó en estado de volver a la mar. Al parecer, en opinión de Vigodet, fue desguazado en Cartagena en 1750.
  15. Estaría bien tener las voces en Español,y también los uniformes que usaban en la epoca
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